Tengo muchas ansias de conocer la
facultad, es 15 para las 7 y mi madre grita desde la puerta: “no te vayas sin
desayunar….” Mientras mi padre me lleva en el asiento trasero de su viejo
corbet.
Estoy entrando por el umbral del
saber donde pasaré los próximos seis años…las aulas son frías, todo es tan
correcto, tan inmaculado.
Mi primera clase marco el rumbo
del pensamiento…el profesor pronuncio la más grande interrogante…el punto de
partida ¿El derecho es arte o ciencia?
Acaso el derecho es una ciencia
formal como matemáticas o la lógica, o es una ciencia fáctica donde todo es
esencialmente probable.
Para muchos el derecho es
esencialmente una ciencia fáctica, pues estudia la interacción de diversas
instituciones jurídicas, representadas por las relaciones entre seres humanos;
un ilustre jurista con quienes todos los
alumnos de derecho hemos iniciado nuestras largas noches de estudio nos regala
una gran verdad: “la interpretación jurídica es un arte más que una ciencia”
(M, Rubio)
La respuesta a está interrogante fue : El operador de derecho crea arte
en cada fallo, en cada escrito, en cada comentario jurídico, pues no existen reglas
para interpretar el derecho, no existe solución científica para resolver
problemas de derecho, por eso el derecho es un arte que llega a hacer ciencia.
