miércoles, 5 de agosto de 2015

BACKSTORY: MI PRIMER DÍA DE CLASES

Son las 5 am, de un día primero de un mes primero, mi despertador suena abruptamente, mi cuerpo sabe que es hora de despertar es mi primer día de clases en la Facultad de Derecho.
Tengo muchas ansias de conocer la facultad, es 15 para las 7 y mi madre grita desde la puerta: “no te vayas sin desayunar….” Mientras mi padre me lleva en el asiento trasero de su viejo corbet.
Estoy entrando por el umbral del saber donde pasaré los próximos seis años…las aulas son frías, todo es tan correcto, tan inmaculado.
Mi primera clase marco el rumbo del pensamiento…el profesor pronuncio la más grande interrogante…el punto de partida ¿El derecho es arte o ciencia?
Acaso el derecho es una ciencia formal como matemáticas o la lógica, o es una ciencia fáctica donde todo es esencialmente probable.
Para muchos el derecho es esencialmente una ciencia fáctica, pues estudia la interacción de diversas instituciones jurídicas, representadas por las relaciones entre seres humanos; un ilustre  jurista con quienes todos los alumnos de derecho hemos iniciado nuestras largas noches de estudio nos regala una gran verdad: “la interpretación jurídica es un arte más que una ciencia” (M, Rubio)
La respuesta a está interrogante fue : El operador de derecho crea arte en cada fallo, en cada escrito, en cada comentario jurídico, pues no existen reglas para interpretar el derecho, no existe solución científica para resolver problemas de derecho, por eso el derecho es un arte que llega a hacer ciencia.